lunes, 11 de julio de 2011

martes, 20 de abril de 2010

DOS MIRADAS URBANAS DESDE LA ESCULTURA

Escultura es cultura y Topos y L´Ona es Bar-cel-ona. Estos juegos de palabras que a veces nos proponen los diseñadores, aportan significados tanto en cada una de sus partes así como al conjugarlas en una sola palabra. Quizás tengan algún punto de encuentro con las voluntades de los escultores vascos al situarse en Barcelona. Lo propio de Chillida y lo propio de Oteiza es reconocible como elemento escultórico que podemos rodear, tocar en incluso ponerlas en relación con otras obras suyas de la misma manera que las relacionaríamos al observar un catálogo. Lo ajeno es la significación que adquieren con el lugar concreto en el que se disponen y la manera en que nos proponen ver y modificar la ciudad que conocemos.
En la plaza del rei las formas de escultura de Chillida y la apertura de unos arcos en su masa, parecen querer establecer una relación de escala con el entorno. La pequeña dimensión que tiene la plaza respecto la dels Àngels, parece difuminarse y al situarnos al borde de la escultura, las personas empequeñecen y parecen estar a una distancia mucho mayor “que la real”. Aunque vengamos de deambular de la zona del fórum, el conjunto de edificios históricos recobran su escala y se nos presentan con la monumentalidad que quizás percibieran los habitantes de hace seis siglos.
La mirada que nos propone Oteiza en els Àngels, nos pone en relación la arquitectura del convento con las arcadas de la plaza del rei. Son escenarios diferentes en los que el crecimiento externo de la ciudad ha condicionado la escala en que apreciamos la plaza del rei y por el contrario, operaciones internas han alterado tanto las dimensiones como la arquitectura de la plaza dels Àngels. De modo casi irreverente, la escultura se sitúa enfrentándose al MACBA y nos propone una dimensión del lugar inesperada, ya que a pesar de situarse en un espacio abierto de tanta longitud, al mirar a través de la escultura, parece que la plaza se contenga y la dimensión humana aumenta su presencia. El rebaje de los arcos se funde con la escultura y la escala arquitectónica vibra con las personas que parecen situarse mucho más cerca. Tanto que, en sus movimientos, parecen haber adoptado las formas que los rodean.


miércoles, 14 de abril de 2010

ARQUITECTURAS TERMOQUIMICAS

La arquitectura tiene mecanismos que nos permite organizar su materialidad en el espacio y posibilitar la vida en su interior. Nos permite distribuir las masas apartándolas y seleccionar las vistas o incluso llegar a negar el entorno en el que se ubica escondiéndolo a la mirada. Es decir, podemos alterar la relación entre el entorno y el habitante.
Baldeweg nos recuerda que las construcciones físicas siempre incorporan construcciones imaginarias condenadas a caducar, pero entonces, ¿qué cosas esenciales son las que no cambian? Quizás en las explanadas de las dos fotografías podamos percibir que cuando alguno de los elementos constructivos desaparece, ocupan en su lugar otras fuerzas que moldean la composición.
Es imposible ponerse en la piel de Gaudí o Tharrats e imaginar las sensaciones que tendrían al pasear por el lugar y en que puntos fijarían la mirada, es decir, aquellos influjos que tendrían presentes durante la catarsis del proceso creativo y en que manera el paisaje y el entorno que ahora percibimos están influenciados por esta mirada.
Tras un recorrido ascendente por Montjuic, llegamos a un aterrazamiento aprovechando la topografía del lugar. Una vez en la explanada, nuestros pasos adquieren continuidad a través de un único arco cuya suave curvatura convexa nos invita a recorrerlo hasta que una vez en el punto más alejado nos proyecta hacia el exterior. Es una reacción exotérmica a la cual acompasa el único elemento constructivo que adquiere presencia en nuestro recorrido. El pavimento de Tharrats fusiona los brillos del cristal con el mar y los trozos de metal incrustados con la actividad portuaria que descubriremos bajo nuestros pies.
Por el contrario el pavimento transpirable que recoge el agua en la explanada del parque Güell nos habla de procesos endotérmicos, sería como enfrentar una piel a las joyas con las que se recubre el mirador. Al ser vista desde abajo, la explanada del parque es un remate de las columnas cuyas dimensiones y opacidad oculta la actividad que se desarrolla tras ella. Desde la cota de la explanada, el remate se convierte en un banco que orienta sus vistas hacia el interior. Su gran longitud y la repetición múltiple de concavidades y convexidades evitan la jerarquización de un punto o una zona en concreto como ocurría en el mirador y su recorrido se convierte en un paseo homogéneo que rodea el espacio interior de la explanada. La mirada interna que propone Gaudí es la que pone en relación la tierra con su mundo cosmológico y religioso.
Quizás, entre estas dos maneras distintas de ver el mundo en los 5400 metros de distancia que los separa, sea la manera que nos quieran presentar lo que nosotros conocemos hoy en día como Barcelona.


miércoles, 24 de marzo de 2010

DOS INTERIORES

A pesar de tratar de objetivar un análisis basado en los elementos que conforman las dos imágenes, es inevitable dejarse cautivar por las sensaciones que sugieren al observarlas. Quizás el impulso que las de origen sean la melancolía que contienen. En el dibujo de Le Corbu a través de la mirada hacia un horizonte insinuado pero que pierde definición con respecto al personaje, que se dibuja sombreado como queriendo remarcar su presencia en la composición. En el caso de la fotografía, por el contrario, el personaje se sitúa detrás de la cámara y sólo se nos presenta la imagen de un ventanal que suponemos habitado por la disposición entreabierta de la ventana, la cortina corrida y la disposición de los libros, botellas y demás elementos que la contienen. Pero quizás estemos viendo la contraposición en el tiempo de la misma ironía y juego. La subversión que se provoca al voyeur desde la calle al poder indagar en los contenidos del interior de una ventana podría ser similar a la emoción que suscitaría la contemplación para Le Corbu por parte del empleado situado en la cuarta planta de los objetos y la naturaleza que se recrean ante su mirada.
No deja de transmitir cierta inquietud la disposición imprevista de los elementos mobiliarios y la relación que se establece respecto a la arquitectura que los contiene. En el caso de la fotografía parece que la estantería y los libros se hayan fosilizado y formen de manera conjunta con el ventanal un elemento ornamental arquitectónico con una marcada composición simétrica que transmite un tiempo muy diferente al instante fotográfico. Estaríamos hablando de la ventana como un sólo fragmento, de la misma manera que en el dibujo de Le Corbu la planta entera se convierte en un fragmento al remarcar anotando por escrito su numeración. Por el contrario, la relación que establece el mobiliario con respecto la arquitectura más que fosilización estática seria la de relación. Se anota en el dibujo la disposición de una pantallas desplazadas respecto a las estanterías y éstas respecto a las paredes, incluso que el mainel central se sitúe escorado hacia la izquierda de la composición es indicativo de querer huir de cualquier posible mirada pintoresca en primer plano del dibujo, más bien se enfatiza el recorrido que va desde el lugar de trabajo, que se oculta tras los libros, hasta llegar a la figura del empleado. Los elementos mobiliarios se disponen para conseguir esta secuencia fotográfica; la mesa, la silla girada, el escalón bajo ella, algo que no se dibuja pero que se percibe como es el paso o la distancia que queda libre en la planta, es un itinerario en el que el ojo observa, baja, desciende, recorre y descubre. Le Corbu plantea el itinerario del conocimiento y que culmina en la naturaleza contemplada tras la ventana como si de una promenade sentimental se tratara.

miércoles, 17 de marzo de 2010

ART NACIONAL

Como dice P.Frankl siempre se ha dado más importancia a los programas eclesiales,
a los templos, a la arquitectura del espacio único perceptible en su totalidad interior de una sola vez, frente a los programas seculares, a la arquitectura civil formada a base de elementos cerrados que sólo es perceptible en su totalidad desde el recorrido interior. Puig i Cadafalch mantuvo una visión de continuidad entre el mundo antiguo romano y el medieval románico, siguiendo con la tradición de la escuela de arquitectura catalana que Elies Rogent ya iniciara y de manera más cercana a las tesis de Viollet-le-Duc, que a la visión más tradicionalista de la escuela de Madrid1. La escalera es el elemento que asume la caracterización espacial del edificio. Los tramos rectos y abovedados con bóvedas inclinadas permite salidas al final del tramo, a diferencia que la de caracol, que según Viollet-le Duc,
son los dos tipos de escalera Romana. En la casa Berenguer de tramos rectos, aditivo, no se desarrolla entre muros paralelos como sucedía en la primera etapa de la Edad Media, sino que es abierta y se articula a los frentes exteriores de los muros de los patios. Se utiliza el sistema de abovedamiento contra el muro al igual que en muchas escaleras tardomedievales a lo largo del mediterráneo, como la escalera del patio del Hospital de S. María en Lérida2. Son visibles desde los accesos al edificio. Su recorrido se ofrece en la totalidad del interior del patio y a su vez desde las loggias del piso principal con lo cual se convierten en objetos
de contemplación. La escalera del patio de la casa Macaya comparte estos aspectos generales aunque hay una cierta evolución de sus elementos. El revestimiento de la superficie que da al patio, a diferencia de la casa Berenguer donde la bóveda de la escalera se recubre del mismo material y tratamiento rugoso que el resto de paredes del patio, se trata más livianamente, como si de un elemento decorativo se tratara. La arcada se reduce de sección al colocar un soporte intermedio de manera que sólo es el balaustre el que toma presencia y lo hace de modo ornamental3. De la misma manera la cubierta de la escalera de la casa Berenguer parece ser la prolongación del faldón recayente al patio, queda desconectada, mientras que en la casa Macaya, se da valor al recorrido articulando la escalera con el patio con los mismos arcos que lo hacen los corredores con las estancias.
El patio es el elemento central y articulador de los espacios a los que da paso, pero se pone de manifiesto el desplazamiento de unos valores arquitectónicos propios palaciales hacia la arquitectura civil, en fachada podríamos apreciar la colocación de dos torres, pero si comparamos las plantas, se evoluciona a superficies más domésticas y en mayor número. Quizás este compromiso con la sociedad catalana sea el que llevara a Puig i Cadafalch, no solo a presentarse como arquitecto sino también como arqueólogo, político y académico.




----------------
1 Incluso llegó, junto a sus compañeros a organizar la quema del Vitrubio.
2 Ver Cirici,A. vol II, p.33 y fig. 88
3 En la primera época, J.Puig i Cadafalch usará la ornamentación en los elementos singulares.Véase
fachada.

martes, 9 de marzo de 2010

EDIFICIOS SON CIUDADES

Cuando se recorren las calles de las ciudades se tiene la impresión del tiempo que ha tenido que pasar hasta conformar una imagen propia y particular respecto a las demás, respecto a lo general y de la misma manera una sensación de globalidad que se obtiene de todas las particularidades que lo conforman. Esta percepción es más difícil de entrever si nos circunscribimos al ente particular y es que no podemos desvincular la relación que van a tener dos universidades en la ciudad: tanto por la gran dimensión métrica como el impacto social que va a generar en su entorno. Ambos proyectos son deudores de este aspecto y comparten un desarrollo diferido en el tiempo. Debemos ver las plantas como fases o estadios de desarrollo. En el caso de la nueva facultad de geografía como el final del proceso que iniciaran otros arquitectos en un solar más pequeño y en el caso de la universidad de Barcelona como un paso previo a su última definición formal.
A pesar de situarse en escenarios urbanos diferentes, ambos edificios dan una respuesta a su entorno. En el caso de la universidad, situada deliberadamente en el límite del ensanche recoge con el eje central del edificio la trama urbana y a partir de ese momento se va desmenuzando en otros ejes menores hasta definir una malla interna rematada con un frente de fachada. Como queriendo dar permeabilidad a la trama de ejes que genera la ciudad respecto al edificio y definir un frente o remate hacia la parte más antigua de la ciudad. Una relación similar a la que se empleará en la facultad de geografía, que va ocupando todo el perímetro del solar en sus frentes. A pesar de que aparentemente en éste caso no se puedan apreciar unos ejes generadores, si estudiamos la distribución de los edificios que tiene en frente hay una clara voluntad de confrontar los accesos y por lo tanto de establecer unas líneas u ejes de continuidad. También compartirán la voluntad de querer introducir elementos de modernidad en fachada, en el caso de Elies Rogent influenciado por sus viajes a Europa sobre el 1869 donde tomó contacto con el Rundbogenstil y en el caso de las facultades ya en los textos anteriores a 1995 Cristian Cirici habla de introducir celosías de hormigón, muros cortina y otros elementos que en ambos casos les traería discrepancias con las autoridades.
Sí podríamos diferenciarlos por las características organización funcional. La concepción clara de un elemento central de gran tamaño y la distribución simétrica de las estancias a través de los patios en la universidad establece una uniformidad compositiva y una jerarquía institucional, con unas relaciones dimensionales tan rígidas que cualquier movimiento relativo en ellas, afectaría al resto del edificio, por lo que queda constreñida la funcionalidad de lo particular. Por el contrario, el modo en que se teje el espacio en las facultades se adapta al tiempo y a las dimensiones concretas que se tienen en el solar. Se ubican las salas más grandes donde se puede y los pasos para acceder a ellos se convierten más bien en unos recorridos mínimos necesarios. A partir de aquí cambian todos los conceptos de percepción, iluminación, apreciación del edificio que se tenga desde el interior.
Ambos edificios fueron ampliados, en el primero seríamos incapaces de distinguir cualquier traza originaria mientras que en las facultades podríamos diferenciar las adiciones que a lo largo del tiempo han surgido en cada propuesta e incluso hacer una lectura del entorno urbano aunque éste no existiera, pero hablar de esto ahora sería como plantear una arqueología del futuro.


miércoles, 24 de febrero de 2010

UNA POBLACIÓ I UN POBLE: SOBRE LA ARQUITECTURA DE JOSEP GODAY CASALS

La arquitectura de Goday se podría entender como la traducción urbana y arquitectónica de una suma de tendencias que se estaban desarrollando por europa y estados unidos. De la investigación llevada a cabo por “l´Assesoria Tècnica” se extraerán los conocimientos que sirvan de base para el desarrollo de las escuelas. Este trabajo no se puede entender de una manera aislada y unipersonal sino de manera conjunta con las comisiones de trabajo e incluso no podríamos desvincular el trabajo de Josep Goday con el de Ainaud, su asesor pedagógico. Las propuestas se deberían enmarcar en el contexto de una sociedad que tenia unas necesidades sociales tan básicas como la higiene y el analfabetismo. Es el esfuerzo de una sociedad conjunta por tratar avanzar a través de la educación.
El modo en que se planteará la educación será en el macroámbito general en un intento de abarcar a toda la sociedad, la cual venía exigiendo un cambio, como se pudo ver en acontecimientos como los de la semana trágica. El laicismo en la enseñanza será la base en la cual se desarrollarán tanto las escuelas como sus planteamientos. A diferencia de la arquitectura escolar de torres con elementos de control cuya pedagogía asociada era la de vigilar y castigar, se planteó una arquitectura de la convivencia llegando incluso en el caso de las bibliotecas escolares a convertirse en auténticas bibliotecas públicas al abrirse al público en general. La pedagogía, a diferencia del anterior esquema, lo podríamos situar en un humanismo laico con edificios higiénicos, bellos eficientes y alegres.
Las dos escuelas que se muestran, a pesar de tener contextos diferentes se enmarcan dentro de esta voluntad de progreso. El grupo escolar Baixeras, de párvulos y niños, que fue el primero en construirse y tiene elementos experimentales que vienen dados por situarse en la vía Laietana, con lo cual, tanto la disposición en cubierta del patio, como el sobredimensionamiento de los vestíbulos para conseguir espacios de esparcimiento, como la voluntad de la fachada de integrarse con los restantes edificios de su entorno responde a una casuística muy particular y posteriormente no repetida. El grupo escolar Ramón Llull, para niños y niñas, por el contrario, se situará en una zona limítrofe de la ciudad, en el cruce de Aragó con la Diagonal, será el único que se gire respecto al ensanche alineándose con ésta. Es decir, da una respuesta no sólo a la arquitectura que lo contiene si no que organiza urbanísticamente un cruce de la ciudad, un lugar, y define su escala a diferencia del grupo Baixeras, que es más una operación de encaje. Ambas escuelas se presentan con unas terminaciones que tratan de dignificar la escuela, los motivos ornamentales, así como la composición organizada en: basamento, cuerpo y remate o la inclusión de logias cuando es posible hace como dar un carácter palacial a la escuela, pero no con materiales caros si no con la sobriedad que transmite el instituto Dalcroze en Hellerau de Tessenow.
La calidad de los espacios interiores podríamos enmarcarla dentro de la renovación pedagógica y el desarrollo de las escuelas nuevas, basadas en la educación activa donde el niño es el centro de la educación y no el profesor. Las influencias de las escuelas Suizas en materia de dimensiones de aulas, aberturas solares y ventilaciones mínimas fueron tomadas en consideración hasta el punto que los espacios entre aulas pierden la direccionalidad en el sentido longitudinal y pasan a parecer otras salas, superándose sobradamente las dimensiones mínimas recomendadas. En el programa se ubican elementos higienistas como los baños públicos y salas supletorias, aprovechando para ello incluso la planta sótano.