sábado, 21 de febrero de 2009

SOBRE LA FÁBULA DE MIDAS

Es curioso que sea John Berger, quien ha enrasado la crítica o lectura del arte a la cota del artista, el que recurra en "Éxito y fracaso de Picaso" a la figura del mito para adentrarse en el mundo de Picaso. Quizás debido a la marea que circundaba a Picaso hiciera que una buena forma de acceso fuera el sobrevolar las alturas y dejarse caer cuando estuviera sobre el objetivo. O quizás, el hecho de hablar de un personaje de fábula ya situaba a Picaso en el plano terrenal. Cada uno tendrá su percepción, a mí me interesa reflexionar sobre el urbanismo apoyándome en la estructura artística que surgió en los años cincuenta y su pertinencia hoy en día cuando todo el sistema económico financiero mundial esta cuestionado y sus máximos dirigentes han admitido que se han equivocado.

Berger habla de la fábula de Midas, quien todo cuanto éste tocaba se convertía en oro. Una fábula tragicómica, ya que Midas estuvo a punto de perecer de hambre; el oro no es comestible. Y lo hace en referencia a que Picaso podía poseer todo cuanto deseara sólo con dibujarlo. A partir de aquí los gobiernos promulgaron leyes y la obra de arte fue un valor deducible. Con lo que el mito de Midas deja de ser mito para tomar forma corpórea.

Sea cierto o no, es fácil visualizar estos procesos en el ámbito artístico en los que simplemente actúan pocos elementos. Un cuadro, un nombre,...

En el "urbanismo" las cosas no son tan evidentes. Es tan grande la red que se ha tejido y tantos los poderes que la sustentan que sería inconsciente tratar de deshilachar su contenido, pero tampoco opino en la desaparición del urbanismo como comenta Rem Koolhaas.

El urbanismo de la proliferación de elementos extraños al paisaje y a sus habitantes deja una imagen de huertos abandonados, planes fallidos y bastantes incertidumbres. Entonces ahora, ¿Qué?.

La mirada de Piranessi sobre las ruinas de Roma creo que es un buen precedente, la aceptación y el reconocimiento de unos elementos subyacentes creo que es fundamental para el desarrollo de elementos generadores. Más aún en el caso del urbanismo; el habitante, el agua y la tierra tienen una relación primaria indisoluble.

En el trabajo de arquitecto buscar rastros que permitan entender el funcionamiento de estos sistemas es crucial, no es algo extraño ni particular pues Miquel Barceló se desplaza a Mali y descubre pigmentos.

Las estructuras de Fachi aún se perciben en mitad del desierto, una lectura impactante sobre el devenir de las ciudades o quizá la narración de una historia a la que quisimos llamarla fábula.





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