sábado, 19 de diciembre de 2009

EL LUGAR DE LA MEMORIA: la calle sensorial

CONTEXTO
El poema de Marius Torres, situado en una placa de hierro en el suelo, es de las pocas consideraciones a la memoria histórica del lugar donde el Fórum de Barcelona se asienta. La arquitectura ha dejado en el olvido los más de 1700 muertos del Camp de la Bota que todavía se amontonan bajo su cemento. El durísimo, pero muy claro escrito “Lugares de olvido” que Manuel Delgado explica de manera ejemplar la contradicción surgida de una actuación en teoría para el reconocimiento de de la diversidad cultural mundial mientras por otra parte se borraban los asentamientos del Somorrostro, El Bogatell, El Camp de la Bota, la Mar Bella, El Pequín. Incluso lo que es más grave, borrando o tratando de dejar en el olvido esa inmensa zona donde colocados tras un muro la gente era fusilada.
No es de extrañar la problemática que surge para vincular la propuesta del Fórum en la memoria del lugar y por lo tanto de sus gentes.

INTENCION
En el mismo texto, Manuel Delgado dice que “un lugar sólo existe porque la memoria, de una u otra forma, lo identifica, lo sitúa, le da nombre y lo integra en un sistema cosmológico más amplio.”
La arquitectura propuesta tratará de reconocer el lugar donde se asienta, es decir antes del fórum había una relación de la ciudad con el mar, habían unas gentes que pisaron las tierras. Tratará de apartarse de consideraciones monumentalistas o revivir el pasado y tampoco de pretende superponer una capa más de sedimento que esconda para el olvido definitivo su historia.
Se pretende hacer un trabajo capilar donde se extraiga y se ponga de manifiesto. El retorno reflexivo de la historia sobre sí misma. O como hace Giusepe Penone con su obra de parpados cerrados, reivindicar una visión del exterior al interior relativizando la supremacía del sentido de la vista.

LA PROPUESTA
Es el sendero nutrido de las experiencias sensoriales, cuando la distancia entre el habitante y su cabaña es el lugar donde se desarrollan las relaciones entre las personas se convierte en calle. Se propone una calle de GRAFITO. Que se toca, deja rastro y deja huellas, que se desgasta a medida que la gente toma conciencia del lugar llegando a desaparece en última instancia cuando la memoria del lugar quede esparcida por toda la ciudad. Seria el momento cumbre del retorno reflexivo.

LA REPRESENTACION
Para la representación de la propuesta se ha tenido en cuenta a John Cage, ya que es capaz de integrar el ruido que se produce con un vegetal cuando se agita con una obra musical. El grafito en el papel puede dejar el rastro de las huellas por las que ha pasado.


(fig.sup. la calle y el mar, fig.inf. la calle y la ciudad)
Salvador Moliner

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