miércoles, 24 de febrero de 2010

UNA POBLACIÓ I UN POBLE: SOBRE LA ARQUITECTURA DE JOSEP GODAY CASALS

La arquitectura de Goday se podría entender como la traducción urbana y arquitectónica de una suma de tendencias que se estaban desarrollando por europa y estados unidos. De la investigación llevada a cabo por “l´Assesoria Tècnica” se extraerán los conocimientos que sirvan de base para el desarrollo de las escuelas. Este trabajo no se puede entender de una manera aislada y unipersonal sino de manera conjunta con las comisiones de trabajo e incluso no podríamos desvincular el trabajo de Josep Goday con el de Ainaud, su asesor pedagógico. Las propuestas se deberían enmarcar en el contexto de una sociedad que tenia unas necesidades sociales tan básicas como la higiene y el analfabetismo. Es el esfuerzo de una sociedad conjunta por tratar avanzar a través de la educación.
El modo en que se planteará la educación será en el macroámbito general en un intento de abarcar a toda la sociedad, la cual venía exigiendo un cambio, como se pudo ver en acontecimientos como los de la semana trágica. El laicismo en la enseñanza será la base en la cual se desarrollarán tanto las escuelas como sus planteamientos. A diferencia de la arquitectura escolar de torres con elementos de control cuya pedagogía asociada era la de vigilar y castigar, se planteó una arquitectura de la convivencia llegando incluso en el caso de las bibliotecas escolares a convertirse en auténticas bibliotecas públicas al abrirse al público en general. La pedagogía, a diferencia del anterior esquema, lo podríamos situar en un humanismo laico con edificios higiénicos, bellos eficientes y alegres.
Las dos escuelas que se muestran, a pesar de tener contextos diferentes se enmarcan dentro de esta voluntad de progreso. El grupo escolar Baixeras, de párvulos y niños, que fue el primero en construirse y tiene elementos experimentales que vienen dados por situarse en la vía Laietana, con lo cual, tanto la disposición en cubierta del patio, como el sobredimensionamiento de los vestíbulos para conseguir espacios de esparcimiento, como la voluntad de la fachada de integrarse con los restantes edificios de su entorno responde a una casuística muy particular y posteriormente no repetida. El grupo escolar Ramón Llull, para niños y niñas, por el contrario, se situará en una zona limítrofe de la ciudad, en el cruce de Aragó con la Diagonal, será el único que se gire respecto al ensanche alineándose con ésta. Es decir, da una respuesta no sólo a la arquitectura que lo contiene si no que organiza urbanísticamente un cruce de la ciudad, un lugar, y define su escala a diferencia del grupo Baixeras, que es más una operación de encaje. Ambas escuelas se presentan con unas terminaciones que tratan de dignificar la escuela, los motivos ornamentales, así como la composición organizada en: basamento, cuerpo y remate o la inclusión de logias cuando es posible hace como dar un carácter palacial a la escuela, pero no con materiales caros si no con la sobriedad que transmite el instituto Dalcroze en Hellerau de Tessenow.
La calidad de los espacios interiores podríamos enmarcarla dentro de la renovación pedagógica y el desarrollo de las escuelas nuevas, basadas en la educación activa donde el niño es el centro de la educación y no el profesor. Las influencias de las escuelas Suizas en materia de dimensiones de aulas, aberturas solares y ventilaciones mínimas fueron tomadas en consideración hasta el punto que los espacios entre aulas pierden la direccionalidad en el sentido longitudinal y pasan a parecer otras salas, superándose sobradamente las dimensiones mínimas recomendadas. En el programa se ubican elementos higienistas como los baños públicos y salas supletorias, aprovechando para ello incluso la planta sótano.

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