miércoles, 24 de marzo de 2010

DOS INTERIORES

A pesar de tratar de objetivar un análisis basado en los elementos que conforman las dos imágenes, es inevitable dejarse cautivar por las sensaciones que sugieren al observarlas. Quizás el impulso que las de origen sean la melancolía que contienen. En el dibujo de Le Corbu a través de la mirada hacia un horizonte insinuado pero que pierde definición con respecto al personaje, que se dibuja sombreado como queriendo remarcar su presencia en la composición. En el caso de la fotografía, por el contrario, el personaje se sitúa detrás de la cámara y sólo se nos presenta la imagen de un ventanal que suponemos habitado por la disposición entreabierta de la ventana, la cortina corrida y la disposición de los libros, botellas y demás elementos que la contienen. Pero quizás estemos viendo la contraposición en el tiempo de la misma ironía y juego. La subversión que se provoca al voyeur desde la calle al poder indagar en los contenidos del interior de una ventana podría ser similar a la emoción que suscitaría la contemplación para Le Corbu por parte del empleado situado en la cuarta planta de los objetos y la naturaleza que se recrean ante su mirada.
No deja de transmitir cierta inquietud la disposición imprevista de los elementos mobiliarios y la relación que se establece respecto a la arquitectura que los contiene. En el caso de la fotografía parece que la estantería y los libros se hayan fosilizado y formen de manera conjunta con el ventanal un elemento ornamental arquitectónico con una marcada composición simétrica que transmite un tiempo muy diferente al instante fotográfico. Estaríamos hablando de la ventana como un sólo fragmento, de la misma manera que en el dibujo de Le Corbu la planta entera se convierte en un fragmento al remarcar anotando por escrito su numeración. Por el contrario, la relación que establece el mobiliario con respecto la arquitectura más que fosilización estática seria la de relación. Se anota en el dibujo la disposición de una pantallas desplazadas respecto a las estanterías y éstas respecto a las paredes, incluso que el mainel central se sitúe escorado hacia la izquierda de la composición es indicativo de querer huir de cualquier posible mirada pintoresca en primer plano del dibujo, más bien se enfatiza el recorrido que va desde el lugar de trabajo, que se oculta tras los libros, hasta llegar a la figura del empleado. Los elementos mobiliarios se disponen para conseguir esta secuencia fotográfica; la mesa, la silla girada, el escalón bajo ella, algo que no se dibuja pero que se percibe como es el paso o la distancia que queda libre en la planta, es un itinerario en el que el ojo observa, baja, desciende, recorre y descubre. Le Corbu plantea el itinerario del conocimiento y que culmina en la naturaleza contemplada tras la ventana como si de una promenade sentimental se tratara.

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